Nada seguro es lo que se puede esperar que salga de una de esas ensaladas melómanas que los diletantes y bohemios gustan para sus veladas nocturnas.
Un cortejo de aspavientos, un vómito de verborréas, o un mix de mezclas, es y son, pocos bosquejos que la noche musical "da".
Lo único claro, es que la cuenta no nos la han mostrado; y por ende, no conocemos su valor.
Anda a saber tú si ya está pagada. Pero a quien le importa, si el jazz lo es todo.
Aunque no. El espíritu es lo que se ennoblece con el aMor. Y la persona crece en comunidad. La familia y ...eso. Nunca digas nunca. Siempre y jamás son sellos.
La espera crece y los nervios se asoman, pantuflas y calcetines de colores, enaguas de lana y bermudas de acero, más nervioso que candidato presidencial en desempate. Sudor.
Y para que mencionar que el mismísimo don Sata era el encargado de la alabanza. Si ya todo pasó a ser parte del todo.
Y eso que ni hemos hecho aparición. Sólo que el local atiborrado suda. Una lágrima y una gota son eso que se quiere que sea y que nadie de los de enfrente adopta, y se deside a subir a las gradas. Que siempre han estado ahí, nada más que ahorita se ven.
Chanfle.
Eso lo expica todo. Chanfle.
Y la guinda al pastel .................
.........preguntan si Dios evoluciona ¿?......................jajajaja

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