Powered By Blogger

jueves, 26 de agosto de 2010

"El malabarista"

Apareció en una luz roja, claro que su nariz no era verde. También era roja.
Sólo de verlo, uno acertaba el calibre del brevaje. Nada suave.
Sus ropajes y su figura componían un pintoresco cuadro citadino, junto con lo "redondo" del espectáculo.
Por unas pocas monedas se pasaba el día en las calles, semáforos, salidas de metro, plazas y todo lugar que fuera foco de muchedumbre. Nunca le intereso que le fuera bien económicamente. Simplemente le placía.
Palitroques, pelotas, incluso varas con fuego, pero nunca cuchillos. Les tenía entre respeto y lata. Pues su tío era carnicero y le caía como las reverendas.
Nada ni nadie podría sospechar que sus óptimas performances se debían a su eximia visión, que llegaba a tanto, que sólo con ver el inicio, representaba en su memoria, el final. Una supocisión exelsa y sobresaliente para lo típico esperable ante un gordito borracho.
De más está contar que claramente, es un semáforo quien les puede dar luz roja a ambos. El mago por un lado, y el malabarista por el otro; sin que siquiera uno augure que les deparará el devenir......

No hay comentarios.:

Publicar un comentario